Alimentación saludable en tiempos de crisis

153708361En momentos de dificultad económica, los recortes en el presupuesto familiar tienen un efecto directo sobre la partida destinada a la alimentación que puede llevarnos a elecciones menos saludables, pero también es una gran oportunidad para retomar hábitos alimentarios más sanos.

Se puede comer sano sin gastar mucho dinero. Para conseguirlo podemos seguir los siguientes consejos:

  1. Revisar nuestra despensa, frigorífico y congelador para no duplicar alimentos.
  2. Planificar el menú semanal y elaborar la lista de la compra nos ayudará a comprar solo lo necesario para esos menús.
  3. Ir a la compra sin apetito para evitar comprar alimentos superfluos.
  4. Utilizar productos de marca blanca.
  5. Los alimentos congelados son una buena opción tanto a nivel nutricional como a nivel económico. Algunas hortalizas, verduras y pescados pueden ser más baratos que el alimento fresco.
  6. Escoger los alimentos de temporada y de origen local.
  7. Reaprovechar algunos alimentos, por ejemplo pan del día anterior para preparar pan rallado o picatostes, las verduras de un caldo para un puré o la carne de un caldo para unas croquetas.
  8. Elaborar algunos productos en casa puede ser mucho más económico: cocer la legumbre y guardarla congelada, hacer los yogures caseros…
  9. Realizar, al menos, tres comidas diarias e incluir fruta en los tentempiés.

 

EN LA COMIDA DEL MEDIO DÍA, incluye un plato de verdura y acompáñalo con

  1. Un plato a base de arroz,  pasta o patata. Para conseguir un plato completo nutricionalmente incorpora en la elaboración de estos platos pequeñas cantidades de carne, pescado o huevo.
    1. E introduce la legumbre de 3-4 veces a la semana. El precio de la legumbre es muy barato comparado con el de la carne y el pescado y representan una buena fuente de proteínas. Si las combinamos con cereales, como el arroz, la pasta o el pan, en una misma comida, no será necesario acompañarlas con otro plato a base de carne, pescado o huevo.

En el plato de la CENA, la mitad lo reservaremos a las verduras y la otra mitad al alimento proteico y a la guarnición de patata, cereales o legumbre.

  1. Recordar que el huevo es una alternativa a la carne con características nutricionales muy interesantes.
  2. Moderar el tamaño de las raciones de carne y pescado: tan grande como la palma de tu mano.
  3. Sustituir la fritura por el horno. Muchos productos precocinados que se fríen (croquetas, palitos de pescado, nuggets, empanadillas, albóndigas…) se pueden cocinar al horno con lo que ahorraremos en aceite.
  4. Utilizar el agua como bebida de elección. Además de ser más saludable es mucho más económica.

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