Alimentos de temporada: el tomate

Un poco de historia

Originaria de América del Sur, esta planta llega a Europa durante el siglo XVI. Pasaron muchos años en los que fue empleada tan solo como planta ornamental por considerarse tóxica y venenosa. La planta que produce este fruto es la tomatera  y no fue hasta finales del siglo XVIII cuando comienza a emplearse  para usos culinarios al descubrirse que la toxicidad residía en tallos y hojas. Su fruto, el tomate, puede presentar toxicidad tan solo si lo consumimos verde, o en personas sensibles a las glicoproteínas del tomate. Cuando llega a su punto óptimo de maduración disminuye considerablemente su contenido en solanina eliminándose su toxicidad y pasando a ser un alimento de gran interés.

¿Es una fruta, es una hortaliza?

La información recopilada nos indica que si lo valoramos desde un punto de vista botánico lo clasificaríamos como una fruta porque procede de la fecundación de una flor, pero si lo hacemos desde el punto de vista de la horticultura lo consideraremos una hortaliza, tanto por su cultivo como por su utilización.

Interés nutricional

Aporta muy pocas kilocalorías, tan solo 18 kcal por cada 100g, pero en cambio es una importante fuente de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra. Cuando los consumimos en temporada conseguimos un aporte óptimo máximo de nutrientes.

Entre las sales minerales podemos destacar el potasio, fósforo, calcio y magnesio. También hay que recordar su contenido en zinc y selenio  que contribuye a aumentar su poder antioxidante.

En cuanto a su contenido en vitaminas, al concumirlo fresco, la vitamina C es la más abundante, también tiene un importante contenido en vitaminas del grupo B, pero en lo que se refiere a su aporte en carotenoides podemos decir que es el rey.

Los carotenoides son moléculas fitoquímicas responsables de los colores amarillo, naranja y rojo de frutas y verduras.  Algunos, como los betacarotenos y la betacriptoxantina, son precursores de la vitamina A, esencial para el crecimiento.  Otros, como el licopeno, la luteína o zeaxantina, tienen funciones muy diferentes dentro de nuestro organismo.

El licopeno es el pigmento responsable del color rojo del tomate. Los estudios realizados indican que los productos obtenidos a partir del tomate son más ricos en licopeno, ya que cuando calentamos este fruto se produce la rotura de sus células y esto permite una mejor extracción de la molécula (licopeno), así como modificaciones en su estructura que facilitan su asimilación por el organismo.  Si además lo acompañamos de una grasa, como el aceite de oliva, podremos maximizar la cantidad de licopeno que podrá absorber nuestro organismo.

Otra sustancia que encontramos en cantidad interesante en el tomate es el glutatión, que interviene en la reconstrucción del sistema inmunológico y en la lucha contra compuestos perjudiciales que  son eliminados a través de la bilis, por ello deficiencias de esta sustancia nos hace más vulnerables.

¿Por qué es interesante incluirlo en nuestra cesta de la compra?

La valoración de investigaciones realizadas sobre este fruto, confirman que el conjunto de las sustancias que lo componen, ejercen un efecto protector frente a enfermedades cardiovasculares y envejecimiento celular prematuro, reduciéndose el riesgo de degeneración macular, formación de cataratas y desarrollo de procesos cancerosos.

Además, el contenido en potasio y calcio hacen del tomate un alimento interesante en el control de la tensión arterial, por ser minerales que intervienen en la regulación de líquidos corporales.

El tomate se considera un buen afrodisiaco. Su uso tópico ayuda a curar heridas por favorecer su cicatrización; también es efectivo en el tratamiento del acné gracias a sus propiedades desengrasantes. En baños preparados con agua tibia en la que disolveremos medio litro de jugo de tomate nos ayudara a eliminar el mal olor de pies.

¿Qué precauciones debemos tener en cuenta a la hora de su consumo?

Cuando los tomates se consumen verdes pueden resultar tóxicos, por su elevado contenido en solanina, una sustancia muy tóxica, incluso en pequeñas cantidades. La solanina se encuentra de manera natural en plantas como la patata, el tomate inmaduro,  el pimiento, la belladona, la berenjena y la hierba mora entre otras.

La presencia de este alcaloide se ha relacionado con el aumento de migraña en personas con tendencia a sufrir esta enfermedad y en el empeoramiento o persistencia de dolencias acompañadas de procesos inflamatorios por afectar a un grupo de enzimas encargadas de controlar los procesos de inflamación celular.

Para reducir este problema, se recomienda comer los tomates en su punto óptimo de maduración e incluso, en casos más severos dejar de consumirlos durante una temporada, para comprobar la respuesta del organismo.

Otra consideración a tener en cuenta es que el tomate es un alimento ácido por lo que personas con problemas estomacales deben tomarlo con moderación.

Pon color en tu mesa

Es recomendable consumir alguna hortaliza de color rojizo todos los días, preferiblemente crudas y si son de cultivo ecológico mucho mejor. Podemos preparar ricos entrantes como: picadillos, gazpacho, salmorejo…

Referencias bibliográficas:

  • Bñeliveau R., Gingras D. Los Alimentos contra el cáncer. Ed. RBA Libros, S.A.  2008. 153-156p. ISBN-13: 978-84-9867-315-9.
  • La alimentación que te alarga la vida. Ed. RBA Revistas, S.L. 2012. 20-21p.
  • Paula J. Fonseca, Álvarez B. Comer para vencer al cáncer. Ed. Ediciones Nobel. 2012. 41p. ISBN: 978-84-8459-671-4.
  • www.botanical.com
  • www.5aldía.com

 

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