Errores más frecuentes en la alimentación infantil

Cuando nace un bebé queremos alimentarle lo mejor posible, pero a veces por el exceso de información de los medios o los consejos de amigos y familiares podemos desviarnos un poco de lo que es más saludable. Aquí os presentamos algunos errores a evitar:

Introducir la leche de vaca antes de los 12 meses

Introducir la leche de vaca antes de los 12 meses sustituyendo a la leche materna podría causarles problemas con el sistema inmunitario, por ejemplo, alergia a la leche. La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé, que debe mantenerse de forma exclusiva hasta los 6 meses y junto a la alimentación complementaria hasta los 2 años o más.

Introducción precoz de la alimentación complementaria.

A la hora de ir introduciendo los alimentos debemos hacerlo de forma progresiva (un nuevo alimento cada semana), con prudencia (en pequeñas cantidades) y observando siempre la tolerancia. Sería conveniente en este aspecto evitar, además de la leche de vaca, los huevos, pescados, soja, cacahuetes antes de los 12 meses y cereales con gluten antes de los 8 meses porque si los introducimos muy pronto podrían causar alergias o intolerancias.

Ofrecerles más de 3 raciones de lácteos al día o dar siempre postre lácteo

Si ofrecemos muchos alimentos lácteos podríamos hacer que nuestros pequeños no tengan hambre en la siguiente comida que les ofrecemos. Además, este abuso de lácteos puede dar lugar a estreñimiento,  dolor abdominal y anemia por falta de hierro.

Los lácteos fermentados como yogures, kéfir y quesos suelen ser mejor tolerados y pueden ser una alternativa interesante.

Ofrecerles zumos envasados a diario o sustituir la fruta

Los zumos envasados no pueden considerarse como sustitutos de la fruta, ni deben ser la primera opción para dar a los pequeños. Las frutas naturales o zumos caseros tienen sustancias interesantes que se pierden en la pasteurización de los zumos comerciales.

Abusar de cereales azucarados para el desayuno

Los cereales desayuno considerados especiales para los niños suelen tener cantidades elevadas de azúcares y grasas poco saludables. Además si se trata de cereales chocolateados aumenta su contenido en grasas. No deben sustituir a la tostada o bollo de pan y su consumo debe ser ocasional y con moderación.

No desayunar o tomar un desayuno insuficiente

Cuando comienzan a ir a la guardería o colegio es de especial importancia que les proporcionemos un desayuno completo y saludable antes de salir de casa, compuesto por una fruta (entera, troceada o en forma de zumo natural), un cereal (pan, cereales, copos de avena naturales) y un alimento rico en calcio (leche, frutos secos o bebida vegetal) al que podremos acompañar con aceite de oliva o pequeñas cantidades de un alimento proteico, jamón cocido, por ejemplo.

Meriendas a basa de pan de molde y bollería

Panes de molde y bollerías son una solución rápida para muchos padres que van con el tiempo ajustado, pero aportan un exceso de grasas y azúcares y no deben ser los alimentos de elección a diario. Si nos planificamos bien podemos preparar un bocadillo sin que nos tome mucho tiempo y ayudaremos al desarrollo de la mandíbula de nuestros pequeños y les aportaremos nutrientes interesantes que los productos procesados no contienen.

Obligarles a comer

Lo más importante es que debemos ofrecer los alimentos a los niños para que aprendan que debemos comer de todo y se familiaricen con todos los alimentos, pero sin forzarles a comer o manipularles para que coman, ya sea mediante sobornos “si te acabas la carne, te doy helado de chocolate…” o mediante castigos “pues ahora te guardo estos macarrones y hasta que no te los comas, fríos y secos o como estén, no comerás ninguna cosa” ya que podemos crearles rechazo o aversión a los alimentos. Debemos intentarlo con paciencia y no darnos por vencidos aunque el niño nos rechace un alimento 9 veces, porque puede que nos lo acepte a la décima.

Revisado por Lorena Lechuga

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