Lactancia materna: los primeros meses

Recuerdo el primer mes de lactancia, probablemente el más difícil para nosotras, donde recibí más de un “consejo”, que de haberlos seguido, se hubieran convertido en el principio del fin de la lactancia materna: 

La obsesión por el incremento de peso del bebé. Recuerdo como me hicieron vivir con angustia los “solo 100 gramos, a la semana”, que aumentaba de peso mi pequeña. Rápidamente se apresuraron a recomendarme que le ofreciera una “ayuda”. Seguro que todas/os sabéis a qué tipo de ayuda se referían: un biberón con leche artificial. Lo que se les olvidó comentarme es que, cada toma de pecho que sustituyo por una de biberón, significa que disminuye la estimulación y por lo tanto la producción de leche. Esto se traduce, en poco tiempo, en el abandono de la lactancia materna acusándola de que “mi leche es insuficiente” o “no tiene alimento”.

No son pocas las madres que viven con angustia la ganancia de peso semanal de sus pequeños. El correcto crecimiento de un/a niño/a no solo se mide por el incremento de peso, y éste aspecto en muchas ocasiones es obviado. Si realmente el peso del/la niño/a es insuficiente será necesario valorar diversos aspectos antes de introducir los biberones:

  • ­El número de tomas que realiza.
  • ­La forma en la que el bebé coge el pecho. Os recuerdo que nacemos sabiendo succionar, pero eso no es suficiente para mamar. E/lal pequeño/a necesitará un tiempo de aprendizaje para perfeccionar su técnica. Al principio puede dedicarle mucho tiempo a mamar (20-25 minutos en cada pecho), pero con el tiempo podrá obtener la misma cantidad de leche en 5 minutos, ¡esto es lo que tiene la práctica!
  • ­La alimentación de la madre y la cantidad de agua que toma.

El tamaño del pecho. Unos pechos llenos pueden ser un signo de que el bebé no está mamando suficiente, o bien porque pasa mucho tiempo entre toma y toma o porque su técnica no es buena (no coge bien el pecho) o bien porque no vacía bien el pecho en cada una de las tomas (esto suele pasar cuando lo cambiamos de pecho demasiado rápido).

En este punto es importante desterrar algunos mitos sobre el tamaño de los pechos y pezones. El tamaño de éstos no interfiere, para nada, en el éxito de la lactancia. Por lo que está contraindicado el uso de pezoneras. Éstas constituyen, junto tetinas y chupetes, una de las principales interferencias con la lactancia materna.

“Se acostumbrará a los brazos”. Cuántas mamás habremos escuchado esta frase. Tener en brazos a nuestras/os pequeñas/os es una de las mayores recompensas que podemos vivir madres y padres. Reconozco que en este sentido no tuve ninguna duda. Aprovechaba cada momento que tenía (y si no lo tenía lo buscaba) para coger en brazos a mi hija y os aseguro que no se ha convertido en una niña malcriada, al contrario, es una niña feliz, alegre y sobre todo con una gran autonomía y confianza. Y todo esto por la locura de su madre de tenerla en brazos a cada momento.

Por otro lado, cuando ofrecemos el pecho a nuestros bebés no solo los nutrimos, les proporcionamos amor, ternura, seguridad y confianza entre otras. Todos ellos esenciales para el adecuado crecimiento y desarrollo del/la niño/a. Por ello, hacer de cada toma un momento especial y disfrutarlo, tanto niña/o como madre, es uno de los muchos beneficios de la lactancia materna.

Para poder alcanzar con éxito las recomendaciones de la OMS son importantísimos los primeros 2 meses de lactancia. Sin perder de vista la recomendación “a demanda”, cuanta más estimulación, más garantías de éxito en el futuro. Y ¿Cómo conseguirlo?, pues bien, durante los dos primeros meses no deberían pasar más de 2 horas sin ofrecer el pecho al bebé, respetando el descanso nocturno (que aprovechará la mamá para descansar y reponer energías). Si seguimos esta recomendación garantizaremos una muy buena producción láctea en los meses siguientes. Es necesario recordar  que también será importante la adecuada alimentación e hidratación de la madre.

Susana Foix

Zona Privada

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