Los dietistas-nutricionistas

Hoy voy a sacar las pinturas de guerra que todo/a buen/a nutricionista tiene en el cajón de las frutas y las verduras.

Hace un par de semanas, conocí a una persona que sin saber mi profesión me soltó que ella odiaba a los nutricionistas. ¿Razones? Pues… engañamos a la gente, los ponemos a dieta un par de semanas, la persona pierde peso, pero en cuanto están en su peso, todos o la mayoría vuelven a engordar porque ya no pueden seguir nuestros menús y encima ¡les cobramos un dineral! (somos tan, tan malos, que no les contamos nuestro secreto para estar siempre en el peso perfecto).

A esta persona le tuve que dar la razón, pero solo puntualmente. Hay dietistas de dos tipos: están los dietistas-nutricionistas/educadores nutricionales y están los dietistas-“dame 15€ que yo te hago una dieta-tipo de 1500 kcal y me lavo las manos”. De los segundos no tengo nada que decir, sólo recordarles que son profesionales de la salud…

Hablemos en profundidad del primer grupo, esos que durante años aprendieron algo más que a sumar kilocalorías. Si, señores y señoras, no nos pasamos los mejores años de nuestra vida estudiando para daros un papel con un menú y punto. Nos educaron para educaros (valga la redundancia): tenemos los conocimientos para corregir vuestros malos hábitos, enseñaros técnicas culinarias saludables, descubriros el mundo del etiquetado nutricional y los productos procesados, proponeros nuevas recetas para abrir vuestro abanico alimenticio, estimularos para que hagáis ejercicio, acondicionaros vuestra dieta en el caso de padecer a alguna patología y daros unas pautas a seguir para permitiros llevar una vida lo más sana posible. Podemos decir que nuestro objetivo es mejorar vuestra salud, ¡para siempre!.

Cómo habréis podido medio entender de las lineas anteriores, los dietistas no solo ponemos dietas de adelgazamiento…también sabemos sobre alimentación infantil, durante el embarazo, para la tercera edad, para personas hospitalizadas, enfermos de cáncer, diabéticos, y un sin fin de enfermedades que no tienen porque estar relacionadas directamente con el aparato digestivo.

El problema real llega cuando nosotros intentamos enseñar la manera más saludable de comer y hay quienes prefieren el camino corto y peligroso. No todo el mundo está dispuesto a mantener una dieta saludable toda la vida, es más fácil comer mal, y en ocasiones especiales someterse a dietas restrictivas. Estas dietas quizá no le estén haciendo engordar, pero estarán dañando su cuerpo de otras maneras.

También está el mal llamado problema de “la fuerza de voluntad”, no todo el mundo tiene siempre la fuerza necesaria para dejar de tomar equis alimentos todos los días… pero ahí debe de estar el dietista-nutricionista para darle su apoyo y enseñarle ciertos trucos que le faciliten la dura tarea.

Desde mi punto de vista, la mayoría sabemos comer bien, pero solo algunos… queremos hacerlo. Sino me créeis, respondedme a la siguiente pregunta: ¿Debemos de no abusar de la sal? ¿Le añadís sal a vuestras elaboraciones? Todo el mundo sabe que no debemos añadirle sal a la comida, pero solo unos cuantos comen sin sal…

Si de verdad queréis aprender a comer y a estar sanos, para encontraros bien con vosotros hoy y siempre, tomaros los consejos de vuestro/a dietista-nutricionista como hábitos a implantar para toda la vida.

Para los que estén interesados en cambiar sus costumbres alimenticias, y dejar a un lado dietas milagros, etc. les propongo que le echen un vistazo a nuestro taller: ¡Pierde peso, sin perder salud! Un programa donde aprenderás conceptos básicos sobre nutrición, buenos hábitos saludables y por supuesto a planificar tus propios menús equilibrados para que posteriormente puedas llevar una vida sana.

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