Publicidad de alimentos y… ¿Buenas intenciones?

En el año 2013, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN)  y la Fundación Alimentum (constituida por las principales empresas del sector de alimentación y bebidas en España y la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas), ponen en marcha un Plan de Fomento de Hábitos de Vida saludables en la Población Española, el Plan HAVISA.

Se desarrolla como una campaña de comunicación que consiste en incluir mensajes en los anuncios de alimentos que aparecen en TV de las empresas adheridas al Plan. Estas leyendas van dirigidas a promocionar una alimentación saludable y la práctica regular de actividad física. Algunos de los mensajes que podemos ver impresos en la parte inferior del anuncio son:

“La mejor receta: alimentación equilibrada y ejercicio físico”

“Realiza actividad física a diario”

“Come de forma variada, equilibrada y  moderada”

“Infórmate: lee la etiqueta de los alimentos y bebidas”

“Utiliza las escaleras en lugar del ascensor”

“Desayuna todos los días”

“Come más fruta y verdura”…

Donuts (HAVISA)

Pues bien, lo que en principio parecía una muy buena iniciativa pronto nos comienza a “chirriar” a muchos profesionales de la salud y la nutrición que trabajamos para empoderar a las personas para que realicen un consumo responsable y sobre todo más consciente.

La realidad es que la mayoría de los anuncios donde aparecen estas leyendas son alimentos ricos en azúcares, grasas (muchas de las cuales poco saludables), kilocalorías y/o sal. Todos estos a alimentos no deberían formar parte de una alimentación saludable, como se puede llegar a interpretar por parte de los consumidores. Por lo que no es de extrañar que otro de los mensajes importantes que debería aparecer, y no lo hace, es “Evita el consumo de refrescos, dulces, snacks, bollería y galletas, helados y zumos…”, ya que su consumo, como mucho, debería ser ocasional y con moderación y por su puesto no deben formar parte de nuestra alimentación diaria.

Pero todo esto es aun más preocupante porque la mayoría de estos anuncios se emiten en horario infantil, un público mucho más sensible y fácil de convencer. Nos parece increible que ante la problemática actual de  obesidad infantil se juegue de esta manera.

Este tipo de iniciativas explican, en parte, porque  no deja de aumentar la incidencia de obesidad infantil en nuestro entorno. Por muy buenos programas y proyectos que se realicen para prevenirla, el alcance que tiene una publicidad  “machacona”, y con mensajes que pueden inducir a error al consumidor, hace muy difícil alcanzar unos mejores objetivos de salud.

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